Homes for Families
A Place to Call Home
The dream of homeownership is slipping away. Not because people aren’t working hard, but because the system has tilted toward the powerful. We’ve disinvested from small developers, allowed corporate landlords to dominate the market, and let zoning laws and tax policy block working people from living in the communities they serve.
We can fix this and we will.
● Build Smart and Fair
We’ll bring back tools like accelerated depreciation, eliminated in the 1980s, that helped small builders compete. Developers who commit to long-term affordability should be able to recover costs faster and reinvest in more housing. We’ll also expand Low-Income Housing Tax Credits (LIHTC), the single biggest tool for building affordable housing – ensuring units stay affordable for at least 55 years. Affordable, in this context, means rent is less than 30% of a renter’s median income.
Modular homes aren’t always cheaper, but they’re faster – and that matters when we have a housing shortage. We’ll streamline red tape and work with cities to reduce hookup delays for water, solar, sewer, and foundations so they can be a real option.
● Reform the Rules That Raise Costs
Cities across the country make affordable housing illegal – not directly, but through zoning laws that require large lots, deep setbacks, and parking mandates that inflate land costs. We’ll work with local officials to reduce minimum lot sizes and support zoning reform that enables smaller, more affordable homes.
● Empower Families, Not Corporations
Corporate investors shouldn’t own entire zip codes. We’ll cap how many single-family homes any one entity can own and provide tax incentives for rent-to-own programs, so families can build equity instead of just paying rent.
We’ll also expand the USDA’s Section 502 self-help housing program beyond rural areas, offering low-interest loans and support to families willing to build their own homes.
● Hold Ourselves Accountable
We’ll use data to find out which professions can afford to live in an area, using information from groups like the National Housing Conference. If a firefighter, teacher, or grocery worker can’t afford a home nearby, we’ll apply federal housing credits to local reforms that address that gap. No one should have to drive three hours just to get to work.
Because Homeownership Should Be Possible for Working People
Housing is a human need – not a playground for investors. With the right tools, fairer rules, and the courage to act, we can make homeownership achievable again. It’s time to build a future where working families don’t just live – but thrive – in the communities they call home.
Hogar para las Familias
Hogar para las Familias
Un Lugar al que podemos Llamar Hogar
El sueño de tener una casa propia se está desvaneciendo. No porque las personas no trabajen duro, sino porque el sistema se ha inclinado a favor de la clase alta. Hemos dejado de invertir en pequeños desarrolladores, permitimos que los propietarios corporativos dominen el mercado, y hemos dejado que las leyes de zonificación y la política fiscal impidan que la clase trabajadora viva en las comunidades que ayuda a sostener.
Podemos arreglar esto, y lo haremos.
Construcción Inteligente y Justa
Recuperaremos herramientas como la depreciación acelerada, la cual fue eliminada en los años 80, que ayudaba a los pequeños constructores a competir. Los desarrolladores que se comprometan a construir viviendas accesibles a largo plazo deberían poder recuperar sus costos más rápido y reinvertir en más unidades. También ampliaremos los Créditos Fiscales para Vivienda de Bajos Ingresos (LIHTC), la herramienta más importante para construir viviendas asequibles garantizando que sigan siéndolo por al menos 55 años. Accesible, significando que el alquiler no exceda el 30% del ingreso medio del arrendatario.
Las viviendas modulares no siempre son más baratas, pero sí más rápidas de construir y eso importa en medio de una crisis de vivienda. Agilizaremos los trámites y trabajaremos con las ciudades para reducir los tiempos de conexión de agua, energía solar, alcantarillado y cimientos para que estas viviendas puedan ser una opción real.
Reformar las Reglas que Aumentan los Costos
En todo el país, muchas ciudades hacen que la vivienda accesible sea prácticamente ilegal, no de manera directa, pero sí a través de leyes de zonificación que exigen lotes grandes, retiros profundos, y requisitos de estacionamiento que encarecen la tierra. Por esto, trabajaremos con líderes locales para reducir los tamaños mínimos de lotes y apoyar reformas que permitan construir viviendas más pequeñas y accesibles.
Poner a las Familias por Encima de las Corporaciones
Los inversionistas corporativos no deberían ser dueños de códigos postales enteros. Impondremos un límite a la cantidad de casas unifamiliares que puede poseer una sola entidad y ofreceremos incentivos fiscales para programas de alquiler con opciones de compra, para que las familias puedan acumular un patrimonio en lugar de pagar renta para siempre.
También ampliaremos el programa de autoayuda de la Sección 502 del USDA más allá de las zonas rurales, ofreciendo préstamos de bajo interés y asistencia a familias dispuestas a construir sus propios hogares.
Rendirnos Cuentas
Usaremos datos para analizar qué profesiones pueden permitirse vivir en una zona, usando información de organizaciones como el National Housing Conference. Si un bombero, maestro o trabajador de supermercado no puede permitirse una vivienda cerca de su trabajo, aplicaremos créditos federales a reformas locales que aborden esa brecha. Nadie debería tener que conducir tres horas solo para llegar a su empleo.
Porque la Vivienda Debe Ser Posible para la Clase Trabajadora
La vivienda es una necesidad humana, no un campo de juegos para inversionistas. Con las herramientas adecuadas, reglas más justas y el coraje de actuar, podemos volver a hacer posible adquirir una vivienda. Es hora de construir un futuro donde las familias trabajadoras no solo sobrevivan, sino prosperen en las comunidades que llaman su hogar.
